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No es otro simple blog de literatura

Ante la poesía, tanto da temblar como comprender.

Flaquezas de medio grado

No se si estoy muriendo

o me estoy matando.

Quizás bajo la lluvia,

más que una niña madurando.

En la pequeñísima y mía intimidad,

observo aquellas marcas que tú

dejaste; ¿de amor?

de medida cautelar.

La noche me confunde.

No sé si estoy soñando

o eres tú que me llevas alto.

Baile de mis rarezas,

flaquezas de medio grado;

de canciones y pasiones.

Sola y nada más que a tu lado.

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Ausencias fugaces

Tú, cariño, abarrotado

a centímetros contados,

de sentimientos encontrados.

Abatidos.

Mostrados.

Desenterrados.

Renovarse o morir.

Tú moriste,

allí

En ese instante,

de tu historia;

La nuestra, espeluznante

No quisiste ni contarme

tus miedos;

flaquezas más flamantes

Moriste en ese instante

de norias y ausencias

fugaces.

Allanamientos de miradas

Me gusta cuando ríes

cuando abres finamente y bien el alma.

No hay rincón que no incendies

de este cuerpo, de tu casa.

Te gustan los silencios

provocando todo tú

de los mejores;

allanamientos de miradas.

Antónimos individuos.

Yo, de luces sofocadas

tú, bien de otras temporadas.

Nos querremos en inviernos

de nieve

y calor.

Ilustración de Pascal Campion

Inversor de sueños

Analítica multifunción mente de Mayo

escalera de caracol hacia el pasado.

Polisémico mentipensante destartalado,

Él, inversor de sueños mejor pagado.

Novato y fiel ladrón de versos varios,

neutralizantes pensamientos jamás probados

placenteros estimulantes apalabrados,

interesantes planteamientos;

Ya te he juzgado.

Desde el principio y hasta el final

yo me he dejado

enamorar por tu pensar,

inversor de sueños mejor pagado.

Despegamos

Son estrellas

las que alumbran tu mirar

tan estrellas

pero tantos qué dirán

No hay palabras para tus ojitos negros

Bien traviesos.

Puros.

Tontos.

Mañaneros.

“Despegamos” nos dijimos sin dudar

Pegajosos, mucho; tanto alquitrán

De tu pelo analizando sus bailares.

Piel de rana,

risa tonta acalorada.

Tú y yo;

un perfecto tan dueto

tu exquisito vals tan chueco

que nos hizo enamorar.

MAMÁ

Hace unos años que naciste;

años de alegría, caos, algún que otro día triste.

Sin creerlo y de repente,

siendo aún muy joven

a dos niños trajiste.

En Uruguay era distinto,

trabajabas muchos días;

te extrañaba desde el Lunes

hasta el día quinto.

Pero un día a esta hermosa isla llegamos,

el mar sopló con fuerza, Brisa;

el mejor regalo heredamos.

Jamás quisiste cortar mis alas,

fuiste mis ganas de crecer.

Mil ilusiones, flores, cartas;

el mayor orgullo que podía tener.

Cuando mi orgullo no cedía,

cuando mi corazón de aquella no salía,

encontraba yo tus brazos;

fuente de mis cosas, risas, llantos.

Ahí estabas vos,

mi mejor ángel;

para cuidarme.

Cada año más bella,

cada día, más cariño que darte.

Hoy tus ojos brillan de nuevo.

Tu sonrisa iluminando el mundo entero.

Carta a un desconocido

Recuerdo tus rasgos. Aún quizás tenga leves recuerdos. ¿Te acuerdas de mí?

Fui tu flor, tu Sol, tu guía.

Hoy quizá parezca una neblina pasajera.

Fuiste mi semilla, mi flor, mi ejemplo.

Te fuiste, también.

¿Cómo te gustará el café?

Me pregunto… ¿Amas los días de lluvia? ¿Amas con el alma?

¿Amas?

¿Alma?

Te fuiste.

Contigo se fue mi inocencia.

Crecí, tuve que hacerlo.

¿Amarás con el corazón?

¿Amas?

Carta para ti, para un desconocido, de la niña de con tus ojos.

DIMITO

La verdad ya estoy cansada

me retiro de tu mundana vida,

de este falso cuento de hadas.

De tu voz yo me despido,

ya no más sábanas mojadas.

Sí, es cierto lo que digo,

no habrá guerra;

entre tus paredes blancas.

Tu verdad fue mi castigo,

la que ahora corta mis alas.

Sin piedad, sin previo aviso,

una espina mal clavada.

De tu alma ya no quiero puedo

un “te quiero” y mil perdones,

sin olvidos aún hay rencores.

Lo que pudimos ser…

pero no seremos,

un desorientado corazón

y algunos cuantos calentones.

 

POESÍAS ESPINADAS

En tan solo un segundo,

miles de palabras pasan por mi cabeza,

palabras que ya no cesan.

Aquellas quieren decirte…

muchas cosas; quizás olvidarte.

Ahora sé que mi mente no entiende

del doloroso concepto de perder(te).

Mil palabras que no cesan,

en papel se plasman;

la hora, el día que quieran.

Qué bonito y qué dolor

que seas tú, mi mayor motor;

mi más frágil y viva inspiración.

Poesías espinadas,

aquí me tenéis;

plasmadas.

 

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