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No es otro simple blog de literatura

Ante la poesía, tanto da temblar como comprender.

Está de moda

No es el ave que se asusta
con el chisporroteo de tu risa
eres tú, tus maravillas…
el que tiembla muy deprisa.

Me dijiste que los miedos
miedos eran, cosas del pasado;
supe la mentira
nada más cerrar tus labios.

” Lo siento,
no puedo permitirme quererte
pues aunque mi alma,
exija verte;
está de moda la gente
que teme
más que siente. “

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Podría

Podría escribir los versos más tristes esta noche, pero jamás seré Neruda ni mi alma aún se da por vencida.

Podría cerrar los ojos y recordar tu risa, tu mirar, tu prisa, tu silencio que antes tanto me decía.

Podría ser sincera y asumir que fuimos dos individuos, antónimos, de un extraño magnetismo.

No puedo y ojalá pudiese encontrar tus manos como incontables veces para esta vez decir

adiós

nos faltó una tarde en el salón

Rayuela – Julio Cortázar

Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños…

Tal vez aún lo no sepas

Hoy te veo,

Sí,

te veo;
no con los mismos ojos
quizás
con unos más sinceros,
más vacíos
más en tierra
no en el cielo.

Hoy no creo
en tus palabras,
dichos,
hechos.
Aquellos tantos
perdón y quieros.

Tú no quieres que te quiera,
solo quieres que te mire.
Tal vez aún no lo sepas
y de mi hoy no te olvides.

Pastillas para dormir

Pastillas para dormir
de esas que hablan
de ti y de mi.

En pequeñas dosis.
Las miradas,
llovizna en las pupilas
ya esa tarde dilatadas.

Palabras para sentir
de esas que dañan.
¡Qué duela bien el alma!
Que sea el recuerdo
el que hoy arda.

Sin respuestas,
con temores.
Buscando hallar
para esa tarde soluciones.

Pastillas para dormir,

de esas que sanan;
bien el alma,
los dolores.

Aceras mojadas

Hoy ni siento

ni padezco.

La mundana necesidad

de un ser viviendo.

Hoy no brilla el sol en mi ventana

quizás, no sé, seguro,

sólo brilla mi mirada.

De un brillante color agua.

Lacrimosa voz pensante,

de un olor casi flotante

a todas aquellas aceras

mojadas.

Mojadas las pupilas,

en remojo otra ilusión;

más bien secas las palabras,

hoy.

A veces

A veces miramos

giramos ciegamente en esta noria.

A besos callamos,

más a veces; desnudamos.

¿Cómo podría definirse?

Quizá dos fuegos sin raíces

Como estar en la gloria,

en ti, a veces…

Encontrarse

Yo también lo hago;

dibujarte entre líneas

dulces, leves

de este cuaderno abandonado.

Más que nada hipocresía

cuando miento, finjo

no dirigirte cada esquina

de mi ocasionada poesía.

Entero el cuerpo una mentira.

Quiero verte a ti,

no a tu capa compartida.

Encontrarnos.

Animales racionales

de los mil y un males

a tu lado, no tan graves.

Alza el vuelo;

déjate caer

para que puedas una vez luego,

besarme

todos y cada uno de mis lunares.

Amor mutante

¿Quién eres?

Hoy vas elegante,

de pies a cabeza

extravagante.

Si querer es poder;

Yo te puedo,

a ti y a mi.

Te quiero.

Ayer fuiste

tan interesante,

de corazón en quiebras;

más que amante.

Amor mutante,

con calor;

más brillante.

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