En tan solo un segundo,

miles de palabras pasan por mi cabeza,

palabras que ya no cesan.

Aquellas quieren decirte…

muchas cosas; quizás olvidarte.

Ahora sé que mi mente no entiende

del doloroso concepto de perder(te).

Mil palabras que no cesan,

en papel se plasman;

la hora, el día que quieran.

Qué bonito y qué dolor

que seas tú, mi mayor motor;

mi más frágil y viva inspiración.

Poesías espinadas,

aquí me tenéis;

plasmadas.

 

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