La verdad ya estoy cansada

me retiro de tu mundana vida,

de este falso cuento de hadas.

De tu voz yo me despido,

ya no más sábanas mojadas.

Sí, es cierto lo que digo,

no habrá guerra;

entre tus paredes blancas.

Tu verdad fue mi castigo,

la que ahora corta mis alas.

Sin piedad, sin previo aviso,

una espina mal clavada.

De tu alma ya no quiero puedo

un “te quiero” y mil perdones,

sin olvidos aún hay rencores.

Lo que pudimos ser…

pero no seremos,

un desorientado corazón

y algunos cuantos calentones.

 

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