Hoy ni siento

ni padezco.

La mundana necesidad

de un ser viviendo.

Hoy no brilla el sol en mi ventana

quizás, no sé, seguro,

sólo brilla mi mirada.

De un brillante color agua.

Lacrimosa voz pensante,

de un olor casi flotante

a todas aquellas aceras

mojadas.

Mojadas las pupilas,

en remojo otra ilusión;

más bien secas las palabras,

hoy.

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